Gutiérrez, Daniel. La restauración en la Nueva Granada (1815-1819). Bogotá: Universidad Externado de Colombia, 2016, pp. 298

En su libro La restauración en la Nueva Granada (1815-1819) Daniel Gutiérrez Ardila se propone explorar las razones por las cuales fracasó el proceso de reimplantación de la autoridad de Fernando VII en el virreinato del Nuevo Reino de Granada durante el periodo comprendido entre 1815 y 18191. Concretamente se pregunta por el lugar de los revolucionarios después de la contienda militar y por el uso que se les dieron a las políticas de perdón y olvido como herramientas de construcción de legitimidad, ya como forma de restaurar la autoridad del Rey, o como estrategia para consolidar el nuevo Estado independiente. El autor propone enmarcar su investigación dentro de la creciente literatura dedicada al periodo de las restauraciones monárquicas (1814-1848), lo cual le permite analizar los comportamientos de los agentes de Fernando VII en el Nuevo Reino dentro de una coyuntura global caracterizada por el retorno al gobierno de las autoridades regias en diversos territorios de América, Europa y Asia.

Así pues, el autor distingue entre reconquista, pacificación y restauración como términos distintos, no mutuamente excluyentes, que denotan una perspectiva particular de lo acontecido durante el periodo mencionado. En este sentido, el término restauración se presenta como el más idóneo para aproximarse a las acciones de los diferentes actores involucrados, permitiendo comprender las sinceridades dobles2. y los comportamientos particulares de realistas y patriotas durante este periodo3.Con esto, Gutiérrez Ardila busca rebatir las explicaciones ofrecidas por la historiografía tradicional que se dedicaron, más que a esclarecer un proceso complejo en el cual la negociación, el perdón y la auto-representación jugaron un papel decisivo, a elaborar la prosopografía de mártires sacrificados por los militares peninsulares. De esta forma, la fuerza explicativa de un concepto como el de restauración será un tema recurrente en el desarrollo del libro.

Gutiérrez busca rebatir las explicaciones ofrecidas por la historiografía tradicional que se dedicaron a elaborar la prosopografía de mártires sacrificados por los militares peninsulares.La investigación del historiador colombiano —producto de una estancia posdoctoral en Francia— se presenta, a su vez, como una aproximación novedosa para entender el proceso de disolución de la autoridad española en el territorio que comprende gran parte de lo que es hoy la actual Colombia, proceso que ya cuenta con exponentes importantes en las obras de Rebecca Earle y Juan Friede4. En este sentido, la obra de Gutiérrez Ardila constituye un valioso aporte a la historiografía sobre el período de las restauraciones en la América española en la medida en que rescata el papel de los agentes civiles de la restauración, cuya agencia, en muchos casos, queda relegada frente al papel de los militares como Pablo Morillo. Adicionalmente, la perspectiva que propone el autor para entender a la restauración como una experiencia política constituye un marco de análisis importante para poder entender las lógicas, las resistencias y las contradicciones que envolvieron la empresa de Fernando VII y sus agentes en el Nuevo Reino, más allá de la narrativa tradicional que entroniza a unos y condena a otros. Con esto en mente, el libro se estructura en tres partes y siete capítulos que abordan, desde diversos ángulos, el proceso de restauración de la autoridad española en el virreinato del Nuevo Reino de Granada.

En la medida en que rescata el papel de los agentes civiles de la restauración, cuya agencia, en muchos casos, queda relegada frente al papel de los militares como Pablo MorilloEn la primera parte del libro, titulada Una restauración violenta, Gutiérrez expone las razones por las cuales el proceso de restauración en el Nuevo Reino de Granada constituye un caso de estudio privilegiado para entender los procesos de reimplantación de la autoridad fernandina en las posesiones españoles de ultramar. Lo anterior debido a los múltiples usos que se le dio a la violencia política en este contexto, que iban desde el indulto hasta las modalidades más cruentas del castigo. Adicionalmente, se argumenta que los términos pacificación y reconquista no son suficientes para entender los sucesos ocurridos entre 1815 y 1819 por lo cual se aboga por el uso del concepto de restauración para comprender los hechos acaecidos inmediatamente después del fin del interregno, noción que será ampliada por el autor en los primeros capítulos5.

En el capítulo uno, De la reconquista a la restauración, se busca contrastar la idea de una restauración con las narrativas que se refieren a una pacificación o una reconquista, términos que eran usados indistintamente por ambos bandos. Para Gutiérrez cada uno de estos términos se elabora desde una perspectiva particular de los actores involucrados y, por lo tanto, nos limita en el análisis de la revolución en el Nuevo Reino y sus consecuencias a corto plazo. Por ejemplo, en este capítulo se explica cómo los revolucionarios se dedicaron a usar de manera muy profusa el término de reconquista para equiparar los sucesos ocurridos en los años posteriores a la implantación del gobierno revolucionario con los de la conquista de la América española en el siglo XVI, con el fin de legitimar el proceso autonomista del que eran participes. Por esto, la Historia de la Revolución en la América Meridional (1851) de José Manuel Restrepo constituiría un buen ejemplo de este tipo de análisis. Por otra parte, el capítulo también reflexiona brevemente sobre las dimensiones del uso de la violencia política antes y después de la revolución de 1812, proponiéndose dar una identificación clara de las cifras correspondientes a ejecuciones y purificaciones, estableciendo además una comparación con lo ocurrido en Francia, Holanda, Bélgica, entre otros. Al final del capítulo el autor concluye que cada uno de los términos, reconquista y pacificación, se encuentran cargados con unas connotaciones muy particulares que carecen de los matices que pueden proporcionar una lectura critica de los documentos y las trayectorias vitales de los realistas y patriotas.

En el segundo capítulo, De la revolución a la restauración, se busca indagar acerca de la magnitud de la violencia política usada por los revolucionarios antes del desembarco de Morillo en Cartagena de Indias. Por esta vía, Gutiérrez concluye que el nivel de violencia que implementó el régimen revolucionario fue menor si se le compara con el número de ejecuciones, decomiso de bienes y destierros que le sucedieron. Establece, entonces, que esto se debió a que el régimen no estuvo nunca amenazado por una mayoría significativa de los habitantes del reino, y por esta razón la contienda pudo mantenerse dentro de los límites de la civilidad. No obstante, este hecho también permitió que los estamentos militares que acompañaron la expedición a Costa Firme hicieran uso de una represión sistemática a gran escala que no tuvo precedente en ningún lugar de la América española.

En la segunda parte del libro titulada Experiencias de pacificación, el autor se propone desmitificar a los actores de la restauración, los cuales comprendían tanto a realistas como patriotas, y nos propone entender las acciones de ambos grupos fuera de las narrativas que buscan oponer a españoles y criollos de forma tajante. Se da inicio a la segunda parte del libro con los capítulos tercero y cuarto, dedicados a rastrear la trayectoria, durante el periodo de la restauración, del cubano Francisco de Montalvo, designado como virrey del Nuevo Reino de Granada, y de José Manuel Restrepo, miembro notable del gobierno revolucionario de Antioquia. Con esto se pretende demostrar que no todos los oficiales encargados por la corona optaron por las vías de hecho como mecanismos para restaurar la confianza y lealtad de los neogranadinos para con el Rey. En este sentido, se destaca el caso de Francisco de Montalvo quien se opuso a continuar con las ejecuciones de los hombres principales del reino al retomar el gobierno fernandino el control total del territorio. De esta forma, el capítulo se dedica a reconstruir parte de la trayectoria vital de Montalvo y su papel en la comprensión del fracaso del proyecto restaurador en la Nueva Granada. Por esta razón se titula Las ínsulas de Francisco de Montalvo 1813-1818, haciendo referencia a las limitadas oportunidades que tuvo el virrey encargado de frenar la violencia de los elementos militares. Por otra parte, la trayectoria vital de José Manuel Restrepo en los años precedentes a la restauración en la provincia de Antioquia es descrita en el capítulo Las reglas de la física, o José Manuel Restrepo durante la revolución, el cual hace énfasis en las estrategias non-sanctas puestas en marcha por Restrepo y su círculo más cercano para evitar los castigos que de otro modo les hubieran aguardado como consecuencia de su participación pública en el gobierno revolucionario.

el autor se propone desmitificar a los actores de la restauración, los cuales comprendían tanto a realistas como patriotas, y nos propone entender las acciones de ambos grupos fuera de las narrativas que buscan oponer a españoles y criollos de forma tajanteLa última parte de la obra se titula Duelo con un fantasma, la restauración y el nacimiento del culto a Bolívar, en la cual se hace un examen riguroso del papel que tuvieron las ejecuciones simbólicas de las representaciones de Fernando VII en diversos lugares del virreinato como estrategia para afianzar la lealtad al nuevo cuerpo político que se estaba buscando crear. Por otro lado, el autor también se detiene en el surgimiento del culto a Bolívar y el epíteto de “Libertador”, concluyendo, a grandes rasgos, que este fue casi una respuesta al vacío de poder dejado por la eliminación de la figura del Rey en el imaginario de los habitantes del Nuevo Reino de Granada y Venezuela.

el autor también se detiene en el surgimiento del culto a Bolívar y el epíteto de “Libertador”, concluyendo, a grandes rasgos, que este fue casi una respuesta al vacío de poder dejado por la eliminación de la figura del Rey en el imaginario de los habitantes del Nuevo Reino de Granada y VenezuelaA forma de conclusión, es importante resaltar el libro de Gutiérrez Ardila se estructura a partir de una reflexión concienzuda sobre la coyuntura actual del país. En este sentido, subyace una reflexión que permite proyectar la necesidad de incluir a los revolucionarios dentro del proceso político que le aguarda a Colombia después de la implementación de los acuerdos de paz de La Habana y la importancia que tiene la construcción de una memoria inclusiva para lograr consolidar una sociedad tolerante. En este orden de ideas, la invitación del libro, a partir del análisis de las formas de castigo y perdón, es a evaluar nuestras propias narrativas que, en buena medida, han delimitado lo que entendemos por cuerpo político y los límites con los cuales mantenemos a los otros fuera de él.

  1.  Entre la documentación primaria consultada por el autor se encuentran los fondos del Archivo Anexo del Archivo General de la Nación (AGN) en Bogotá, los correspondientes a la prensa del momento en la Biblioteca Nacional de Colombia (BNC) y los referentes a la trayectoria de la restauración en la provincia de Antioquia en el Archivo Histórico de Antioquia (AHA) en Medellín.
  2.  Con sinceridades dobles nos referimos a los comportamientos contradictorios que caracterizaron las experiencias vitales de muchos jefes revolucionarios durante la restauración. Este fue el caso de José Manuel Restrepo, quien, aprovechando su posición como líder de la revolución en Antioquia, colaboró activamente con los agentes de la restauración en el Nuevo Reino de Granada con la condición de que se le otorgara un indulto y se le permitiera partir con algunos miembros de su familia al exilio en Jamaica.
  3. Si bien el autor cita ejemplos importantes de este tipo de historiografía de corte patriótico entre las que se cuentan la colección de la Historia extensa de Colombia (1966) de Oswaldo Díaz Díaz y el Manual de Historia de Colombia (1911) de José María Henao y Gerardo Arrubla. Discute particularmente con la Historia de la Revolución en la América Meridional de José Manuel Restrepo publicada por primera vez en París en 1851.
  4.  Con esto en particular nos referimos a los libros de Earle, R. España y la independencia de Colombia, 1810-1825. Bogotá: Ediciones Uniandes, 2014. Pp. 250 y Friede, Juan. La otra verdad: la independencia americana vista por los españoles. Bogotá: Tercer Mundo Editores, 1972. Pp. 79.
  5. Con el término de “interregno” el autor está dialogando con su producción bibliográfica previa, a través de la cual lo identifica como el periodo en el cual se puso en entredicho la legitimidad del orden monárquico, comprendido entre 1810 y 1816. Para el caso del Nuevo Reino de Granada el interregno podría caracterizarse como un periodo de experimentación política en el cual se pusieron a prueba nociones como igualdad, ciudadanía e imperio de la ley en oposición a las convenciones que delimitaban la participación en el antiguo régimen. Para más información ver: Gutiérrez, Daniel. La diplomacia constitutiva en el Nuevo Reino de Granada (1810-1816). En: Historia Crítica. No. 33, 2007. Pp. 38-72 y Gutiérrez, Daniel. Un nuevo reino: geografía política, pactismo y diplomacia durante el interregno en Nueva Granada. Bogotá: Universidad Externado de Colombia, 2010, pp. 637.