Reseña: Annino, Antonio. Silencios y disputas en la historia de Hispanoamérica. Bogotá: Universidad Externado de Colombia; Taurus, 2014.

Más allá de un mero trabajo de investigación, el libro de Antonio Annino, Silencios y disputas en la historia de Hispanoamérica, puede resultar para los historiadores un compendio de categorías para definir una serie de procesos políticos, constitucionales y sociales, que a los ojos de la historiografía tradicional no trascendían del concepto de revolución para el caso hispanoamericano. De esta manera, a propósito del bicentenario de las guerras de independencia hispanoamericanas, el autor se cuestiona a lo largo del texto la idea de que la revolución —como proceso histórico de ruptura del orden— llevó a los cambios políticos que conformaron las repúblicas en latinoamérica. Para llevar a cabo lo anterior, el autor parte de la idea de que fue el colapso del imperio español el detonante de los modelos liberales-republicanos y constitucionales que nacerían en el siglo XIX en Hispanoamérica.

Así, el objetivo de Antonio Annino en su texto es el de resaltar los aspectos, conceptos y procesos mediante los cuales puede apoyarse el revisionismo colonial para desarrollar una metodología y contenidos más claros sobre el proceso de ruptura del orden dentro del orbe hispánico. Esto, a su vez, aporta a la superación del individualismo y la especificidad de la historia colonial dentro de unidades nacionales. En ese sentido, el autor busca hacer una historia colonial más allá de las fronteras que se han establecido, teniendo en cuenta el funcionamiento de la monarquía hispánica como sistema y su acefalía como detonante de la ruptura de la soberanía con consecuencias en ambas partes del Atlántico.

Para lograr lo anterior, Annino hace una reflexión sobre la necesidad de hacer una Verfassungsgeschichte1: “[Historia de] constitución material, normas que rigen un sistema de poderes de largo tiempo y cuyo origen es histórico, y normas practicadas por grupos sociales y percibidas como legitimas”2. Es decir, la idea de este nuevo tipo de historia es hacer una historia de las instituciones políticas, vinculada, a su vez, con un componente importante de historia social y de la cultura política liberal en Hispanoamericana. Lo anterior va de la mano con la especialización de Antonio Annino, doctor en historia de las instituciones políticas y un referente del liberalismo en Hispanoamérica.

Es decir, la idea de este nuevo tipo de historia es hacer una historia de las instituciones políticas, vinculada, a su vez, con un componente importante de historia social y de la cultura política liberal en Hispanoamericana.El concepto Verfassugsgeschichte, entonces, es necesario para construir el argumento historiográfico y el hilo central del libro, puesto que a través de esta novedosa forma de historia el autor se propone ver los hechos y acontecimientos que se generaron a partir de la Constitución de Cádiz en el territorio americano y cómo esto tiene un impacto en las formaciones republicanas posteriores. Ahora bien, con la aplicación de la Verfassungsgeschichte el autor se refiere, para el periodo “colonial”3 , a la manera en que la existencia de ciertas formas de ordenamiento, legislación y del sistema político monárquico-católico, caracterizaron la historia particular del «orbe hispánico»4, en oposición a las ideas de degeneración y de incapacidad de gobierno planteadas ya desde el siglo XVIII por autores como Hegel o Leclerc y conocidas como La leyenda negra.

Como eje central, el libro plantea que “las revoluciones hispanoamericanas hacen parte de un ciclo de revoluciones que sacudieron también a la península y quebraron no solo las relaciones coloniales sino todo el «orbe hispánico»5.” Lo anterior de forma muy similar a la historia atlántica6, puesto que se delimita el entorno de estudio a la unidad política hispánica. También el autor tiene en cuenta como agentes a las leyes y su aplicación en el orbe hispánico, diferenciándolo de otros sistemas. En palabras de Annino, son “unas revoluciones [las hispánicas] que pueden ser vistas como un tercer polo frente a la anglosajona y a la francesa”7. Es decir, viendo a las revoluciones hispánicas como parte de las dinámicas globales del entonces, pero de manera distinta a la que proponen los autores convencionales y que ignoran las particularidades de la monarquía hispánica.

De esta manera, el autor afirma que una de esas particularidades es la manera de su legitimación, la cual remite al contractualismo, es decir, que la soberanía del rey estaba legitimada por la relación con sus súbditos. Lo anterior, según Annino, está vinculado con el colapso de la monarquía española en 1808 con la invasión napoleónica de la península ibérica . En palabras del autor:

La naturaleza de la crisis imperial no debe ser buscada en el evento político –Napoleón—, sino en las lógicas institucionales que de ahí siguieron. Más allá de las diferencias de latitud, tradición jurídica, e incluso de lengua (…) los representantes del rey perdieron su legitimidad para gobernar las sociedades locales8

Así, con lo acontecido en las abdicaciones de Bayona, más que perder a su rey, el orbe hispánico perdió el control de sí mismo, y se fragmentó casi en su totalidad. Por ende, no es posible considerar a las independencias, como se hace tradicionalmente desde la perspectiva liberal anglo-francesa, como una serie de procesos de separación y emancipación directa de una cabeza en España. Las revoluciones hispanoamericanas son entonces parte de un proceso de ruptura del orden encabezado por la monarquía, con lo cual, su caída supuso la dilatación y la ruptura de una soberanía en muchas otras.

También, Annino sintetiza la composición jurídico-política del mundo hispánico en aras de integrar la perspectiva de la Verfassungsgeschichte dentro de la historia atlántica de la monarquía católica. En este punto, el principal enfoque gira alrededor de la naturaleza y distribución de la soberanía dentro de la monarquía de los Habsburgo y sus reinos, tanto americanos como en la península. Esto refuta lo asumido dentro de múltiples perspectivas historiográficas del siglo XIX y XX, en las cuales el “imperio español” era concebido como un sistema vertical de poder, cuasi absolutista.
Con lo anterior, el autor afirma que el colapso de la monarquía católica no fue debido a presiones independentistas, puesto que esta lectura resulta decimonónica y nacionalista, sino que es precisamente mediante el deterioro de las relaciones sociales entre el rey y la población que se puede entender el colapso de todo un sistema jurídico, social y político en ambos lados del Atlántico. Lo anterior se sintetiza en la definición de “crisis imperial” propuesta por Annino:

En este punto, el principal enfoque gira alrededor de la naturaleza y distribución de la soberanía dentro de la monarquía de los Habsburgo y sus reinos, tanto americanos como en la penínsulaCuando un imperio colapsa, nadie es heredero legítimo de la soberanía de la corona, ni siquiera las nuevas instituciones representativas que se apegan al principio de nacionalidad. La acefalía se extiende del todo entonces, hasta la última parte. Se emancipa, dejando luego en herencia un serio problema de gobernabilidad.9

Así pues, Annino expone la diferenciación primaria entre la naturaleza de la monarquía hispánica y otros sistemas imperiales, en aras de dejar a un lado la simplificación de la historia colonial y republicana que había tenido lugar en la historiografía colonial.

Esta reflexión permite pasar a otra consideración importante en el texto que es la del ascenso de la historiografía nacionalista republicana en Latinoamérica a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Su análisis del pasado colonial hace pensar que esta fue una era de subordinación a la Península, lo cual resulta contradictorio si se tiene en cuenta la naturaleza contractual de la legitimidad y de la soberanía hispánica que, si bien no fue perfecta, tampoco puede ser dibujada como un sistema vertical.

Annino llega a la anterior reflexión en búsqueda de refutar la idea según la cual la baja gobernabilidad de las repúblicas hispanoamericanas se debe a la herencia de un pasado colonial autoritario y con falta de representación y de autonomía. Así entonces, el autor afirma que:

El régimen colonial había desarrollado, pues, una densa red de instituciones representativas gracias a los cabildos. Se trataba, obviamente, de una representación de antiguo régimen, corporativa y no asamblearia, jerárquicamente estructurada en el grupo y en el territorio, con privilegios particulares, fueros, etc. La falta de asambleas territoriales no significa, sin embargo, que faltase una representación superior a los propios cabildos (…)10

Con lo anterior, el autor ilustra también una de las diferencias definitivas a la hora de conceptualizar el sistema colonial hispánico en contraste con los términos de la historiografía tradicional. El antiguo régimen, como sistema corporativo y contractualista, no cerraba entonces una representación de los pobladores, sino que seguía una dinámica diferente que concordaba con la relación entre el rey y sus súbditos.

Asimismo, el autor condensa y utiliza las anteriores reflexiones en el caso mexicano, donde la ruptura de la legitimidad del gobierno y de la soberanía implicó la ruptura del poder central y urbano en divisiones más agudas en los territorios. A esto el autor denomina la “ruralización del poder”, dado que “Nueva España fue también una sociedad de antiguo régimen. Su gobierno se fundó en la cooperación forzosa entre la Corona y los demás protagonistas del escenario institucional: ciudades, corporaciones, grupos estamentales, repúblicas de indios, castas, instituciones eclesiásticas, etc.”11

De esta manera, el autor señala que la rebelión de Hidalgo y Morelos no fue precisamente la determinante de la independencia novohispana, sino que se trató de un proceso más complejo donde “las jerarquías territoriales se rompieron, a veces provocando verdaderas guerras civiles entre las ciudades más importantes de América. Pero las guerras fueron la manifestación más clamorosa de la crisis desencadenada por la acefalía monárquica en el orden americano.”12 Precisamente, la ruralización de la política es el fenómeno detrás de estas guerras, puesto que “las ciudades empezaron a perder las jurisdicciones «vasallas» de antes y con ellas la representación territorial anterior”13. De tal manera, se produjo un colapso de la soberanía urbana a favor de un creciente autonomismo local. Lo anterior es, a grandes rasgos, la conformación tanto de una soberanía totalizante de México, pero aún más hereditaria: la soberanía de los pueblos, base del estado federal mexicano.

De tal manera, se produjo un colapso de la soberanía urbana a favor de un creciente autonomismo local.Por último, Annino pone en pie la idea de la necesidad de reevaluar la manera cómo concebimos la ruptura entre tiempos, el concepto de revolución mismo que se entiende generalmente como algo caótico y sin orden. De esta manera, Annino nos plantea que no necesariamente es así y que quizá, en una serie de revoluciones, hay más continuidad y conexión con el pasado que en cualquier etapa del tiempo.

 

 

  1.  Aunque Annino la define en alemán como una historia constitucional, también amplía el término para diferenciarse de este tipo de historia.
  2. Annino, Antonio. Silencios Y Disputas En La Historia de Hispanoamérica. (Bogotá: Universidad Externado de Colombia; Taurus, 2014), 35.
  3.  Concepto también cuestionado por el autor en el marco de su proyecto.
  4. El orbe hispánico se puede entender precisamente como la conjunción de “España” y sus reinos como un sistema atlántico.
  5. Ibid., Pág. 137.
  6.  Allison Games define la historia atlántica como (la invención) de una región: La emergencia del Atlántico como unidad de análisis singular que refleja tendencias en la geografía histórica. En: Games, Alison. “Atlantic History: Definitions, Challenges, and Opportunities.” American Historical Review, 1973, 741–57. doi:10.1017/CBO9781107415324.004.
  7.  Annino, Silencios Y Disputas En La Historia de Hispanoamérica. Pág. 190.
  8.  Ibid., Pág. 10.
  9.  Ibid., Pág. 190.
  10.  Ibid., Pág. 223.
  11.  Ibid., Pág. 297.
  12.  Ibid., Pág. 279.
  13.  Ibid., Pág. 368.