Reseña: Winn, Peter. Tejedores de la Revolución: Los trabajadores de Yarur y la vía chilena al socialismo. Trad. Verónica Huerta Y Paula Salazar. Santiago: LOM Ediciones, 2004 1

Con gran entusiasmo recibieron los estudiosos chilenos la segunda edición –traducida y reeditada- de la obra Tejedores de la Revolución: Los trabajadores de Yarur y la vía chilena al socialismo2, un excelente trabajo de investigación elaborado por el reconocido profesor inglés Peter Winn. El libro, nutrido por una extensa bibliografía y un exhaustivo trabajo de fuentes, revisa cuatro décadas de la vida política y social chilena con el fin de comprender las diferentes etapas de una importante y emblemática fábrica textil chilena, financiada por capitales nacionales y extranjeros: Textiles Yarur. Para Winn, la historia de Textiles Yarur es ejemplar porque ilustra la historia laboral chilena entre 1938 -fecha de su fundación- y 1973 -año del golpe militar y los primeros meses del estado de sitio-.

El autor otorga un valor privilegiado a la metodología cualitativa para analizar una documentación variada compuesta, entre otras cosas, por un extenso trabajo de historia oral cotejado con “materiales estadísticos disponibles, incluyendo los datos de Yarur publicados y no publicados, estos últimos obtenidos de los archivos de la empresa […]”3. En un nutrido trabajo de fuentes el autor usó:

“[…] correspondencia encontrada en los archivos de la empresa y en los archivos del Ministerio de Trabajo[…]; actas de reuniones del sindicato, del Directorio de Yarur S.A., de la Junta de Conciliación estatal, como también del Consejo Administrativo  y del Comité Coordinador de Ex -Yarur […]; informes y las notas de periodistas y estudiantes que visitaron la industria Yarur […]; archivos notariales y judiciales; los textos de los debates del Congreso y los discursos presidenciales […]; boletines de trabajadores, panfletos y diarios”.4

Con ese banco de fuentes fue posible una historia laboral de la fábrica, integrada a la historia social y política de Chile, sin descartar el recurso explicativo de la historia económica que permite la retroalimentación del objeto de estudio mediante contrapuntos que combinan la historia empresarial con el desarrollo paulatino de las estructuras.

Esta historia de textiles Yarur liga la fábrica al circuito económico empleando herramientas de la nueva historia económica y la historia cultural para desentrañar lo inexplicable u oculto en las relaciones interpersonales, evitando los análisis econométricos que sustituyen la agencia humana por la verdad omnipotente de las estadísticas.

Así mismo, se interactúa a través de fuertes conceptos de análisis gramsciano como “identidad de clase” -útiles para estudiar una etapa gremial que reúne a las masas obreras y muestra un grado débil de ideologización.5 Lo mismo ocurre con el concepto “hegemonía política”, útil para describir el nivel de consenso que promueve y perpetúa el ejercicio del poder en manos de un actor o de una coalición. Estos conceptos, entre otros tantos, no han sido ajenos a la historiografía social contemporánea.6

El libro trabaja también con perspectivas de la sociología del trabajo y la historia laboral, que añaden otro componente funcional al análisis del gremio obrero empleado en Textiles Yarur. El mismo Winn menciona algunas de sus más importantes reflexiones sobre la historia laboral, reunidas en artículos como “The Urban Working Class and Social Protest in Latin America”.7

La aplicación de estas matrices analíticas es claramente legible en apartados del libro que rastrean la incipiente figura de la huelga en los inicios de la fábrica textil. En esa sección describe el desarrollo de la huelga, cuáles fueron sus tensiones, sus fundamentos y sus consecuencias treinta años más tarde. Así mismo, le son funcionales para explicar la victoria de la huelga el 28 de abril 1971 y la consecutiva toma de la fábrica, hasta el fracaso de la Vía Chilena al Socialismo y las nuevas y fatuas condiciones sociales chilenas después de la dictadura. Esos avances y retrocesos muestran al lector la relevancia de diferentes actores en la relación patrón-obrero o patrón-empleado, enmarcada, sobretodo, en una lectura sincrética que articula la historia “desde arriba” con la “historia desde abajo”; la “historia externa” con la “historia interna”.

En tercer lugar, éste es un estudio metodológicamente ecléctico: integra, de manera muy precisa y balanceada, la narrativa con la teoría, características que constituyen un muy buen “estudio micro-histórico de la fábrica con las percepciones de la historia oral, integrándolas con perspectivas nacionales y fuentes escritas”.8 Esto, con la intensión de proponer una alternativa a los trabajos de los estudiosos de la “revolución chilena” que, para su época, “la han visto en términos de las políticas partidistas”.9

La estructura del libro se divide en cinco partes, cada una integrada por capítulos que desarrollan temas relativos a la fábrica o al contexto nacional. La investigación, la escritura, la publicación y la reedición de la obra, muestran el agitado contexto político del espacio local y global en el que se desenvuelven los actores de la investigación. De esa forma, la primera parte nos enseña la relación tripartita entre el capital, el trabajo y el Estado. Según Winn, la experiencia laboral ocurre en un espacio que involucra la “historia del capital y de la contienda entre el trabajo y el capital por controlar el Estado”.10

La formación del capital mixto y transnacional de los Yarur fue fuertemente propulsada por políticas estatales. Esta dependencia del capital sobre el Estado es homóloga a la del movimiento obrero y las agremiaciones sindicales que manejan una tensión constante con la rama legislativa en el proceso de aprobación de los decretos que favorecen la liberación sindical.

La segunda parte comprende los siguientes cinco capítulos (5-9) en los que el autor examina cuidadosamente las relaciones laborales en la fábrica Yarur. El patrón hereditario de la industria textil Yarur en Chile fue marcado por el carácter transnacional del monopolio de Juan Yarur y sus paulatinas inversiones en el sector asegurador y el sector bancario. Ante estos antecedentes, el cambio generacional marca una ruta distinta en la administración de los negocios.

El estancamiento de la innovación tecnológica; el giro a un sistema productivo más exigente -marcado por la adopción del Taylorismo-  y, sobretodo, la débil figura de los hijos de Juan Yarur ante los obreros y empleados, minaron paulatinamente las relaciones patronales “tejidas” en los contactos jefe-asalariado que se habían consolidado durante la gerencia de Juan Yarur.

Debido a estas razones, la enajenación de los trabajadores sufría una transición favorable al incremento de la identidad de clase ante la sucesión del “trono” empresarial. Sin duda, el empeñado proceso electoral del candidato de izquierda Salvador Allende y el desgaste de sus oponentes (Tómic y Alessandri) daban inicio a una nueva etapa, más promisoria para los sectores medios simpatizantes de la izquierda y las masas explotadas.11

La tercera parte desarrolla en dos capítulos una pregunta sobre el gobierno de Allende: ¿Éste pretendía una revolución socialista o simplemente era un gobierno con fuertes reformas? Para Winn “la vía chilena al socialismo” pretendía su realización a través del uso de recursos en contravía, al combinar “los instrumentos legales creados por la burguesía y garantizados por el Estado”.12

La vía democrática al socialismo requería de cierta calma en el transcurso de los cambios, para que los cambios económicos y políticos trazaran los derroteros de la revolución. Pero cohabitaron dos proyectos, dos tácticas y múltiples estrategias en el mismo proceso. Por una parte, la “revolución desde arriba” de Allende y los funcionarios de la Unidad Popular, en contraste con la “revolución desde abajo” de los trabajadores, campesinos y pobladores chilenos. Éstos últimos, fueron arrojados por el entusiasmo de un gobierno socialista popular, a la construcción del proyecto revolucionario, sin tener en cuenta las vías gubernamentales o legales para hacerlo. Según el autor, la espontaneidad “emergió” y el proyecto sufrió una etapa de fuertes aceleraciones que era incapaz de sostener.13

La promesa de Allende de no usar la fuerza pública –carabineros o fuerzas armadas- para bloquear las iniciativas de la clase obrera, reflejó las contradicciones internas del socialismo estatal al enfrentarse fuertemente con la toma de “sitios baldíos en las afueras de ciudades chilenas”.14 El primer caso práctico en el proceso de las iniciativas populares del sector industrial fue la fábrica Yarur. La interpretación de la revolución en Yarur era diversa y las vías para llegar a ella también lo eran. Aunque existía un grado creciente de aceptación del gobierno que tuvo su etapa cumbre en las elecciones locales de 1972, el levantamiento espontáneo de los trabajadores afectaba el tránsito de una transformación estructural y determinaría el curso de los acontecimientos.

La última parte del libro explica y evalúa estas consecuencias. Si bien mejoraron las condiciones laborales, al igual que las relaciones interpersonales y los beneficios profesionales de los trabajadores, no faltaron los obstáculos comerciales en la producción, puestos por una red de comerciantes sospechosos de especulación y una red de traficantes con gran poder en el mercado negro.15

Para Winn los trabajadores de Ex Yarur –nombre que trazó de manera simbólica el cambio de régimen- vieron avanzar su revolución hacia los objetivos de “la Revolución Francesa y la Revolución Norteamericana”. De modo que los términos más operativos ante la construcción de los horizontes colectivos fueron: libertad, igualdad, fraternidad y felicidad.16 El autor muestra de manera clara y brillante los giros en el lenguaje de la fábrica y las actividades colectivas de sus integrantes como ejemplos claros del curso hacia la obtención de los valores de esas dos revoluciones burguesas.

Para finalizar, el autor muestra el Golpe de Estado como consecuencia de varias causas, una de las cuales fue la contradicción interna del proceso inmediatamente anterior. Con esto quiere decir que el golpe fue, en parte, producto de la presión que ejerció la revolución “desde abajo” sobre la revolución “desde arriba”.

Al explicarlo se interesa en pensar las razones que impidieron a los cordones industriales, las juntas regionales y las empresas estatalizadas, contrarrestar la avanzada militar. Así concluye que, aunque es improbable que “[…] una clase trabajadora unida y armada hubiese podido resistir exitosamente a unas Fuerzas Armadas unidas y dispuestas a usar su poder de fuego superior contra su propia población civil, las divisiones dentro del campo revolucionario rompieron cualquier esperanza de que quedara resistencia efectiva del golpe”.17

La fábrica regresó a manos de sus antiguos dueños y las relaciones laborales fueron incluso peores que en cualquier otra etapa. El sueño socialista se había desvanecido sin llevarse consigo a quienes se esforzaron por construirlo.18

La valoración del libro debe tener un eje crítico. En ese sentido, quisiera señalar tres puntos controvertibles que podrían aportar a la discusión sobre el contexto chileno en el decenio de 1970:

  1. La indecisión de los cuadros del PCCH (Partido Comunista Chileno) ante las iniciativas de toma en textiles Yarur refleja el grado de sujeción de los miembros activos del partido a la matriz operativa partidista y su grado de coherencia ideológica con las reflexiones teóricas que han sido discutidas en el núcleo. En ese sentido, faltó en el texto estudiar y reflexionar sobre el nivel de dependencia y conexión entre las células locales partidistas y el comité central del partido. Esto permitiría hallar la razón de ser de las maniobras espontáneas de algunos partidos y las reticencias que otros oponen a decisiones partidarias, al prescindir de las consultas a los cuadros. Un fenómeno comunicativo como éste podría reflejar el grado de ideologización y conexión de las bases y los centros al partido, al igual que la operatividad del mismo en la toma de decisiones ante situaciones adversas como la del 11 de septiembre de 1973.
  2. No es clara la perspectiva del profesor Winn sobre el motor del accionar político de las clases trabajadoras, campesinas y las secciones de pobladores. En ocasiones, reconoce un alto grado de espontaneidad en la revolución “desde abajo”.19 Esto le ayuda a respaldar su idea sobre la debilidad organizativa en el proceso de la misma revolución y el consecutivo desbalance que contribuyó a derrumbar la revolución gradual y “desde arriba” de la Unidad Popular.
  3. Aún me queda la inquietud sobre la definición ofrecida por el autor sobre el periodo de la Unidad Popular. Según el autor, ese periodo se caracterizó por implementar un modelo de “Socialismo Populista”.20 Si bien el Partido Socialista chileno recibe una fuerte influencia del modelo político aprista peruano, no he hallado otro autor que defina del mismo modo el gobierno de Allende.

 

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  1. Agradezco a Stefan Pohl Valero, Claudia Mónica García, Nelson Rodríguez y Teresa Hernández por apoyar la investigación y exposición de un trabajo sobre las relaciones colombo-chilenas durante la dictadura entre 1973-1975. En ese proceso descubrí el libro.
  2. Winn, Peter. Tejedores de la Revolución: Los trabajadores de Yarur y la vía chilena al socialismo. Trad. Verónica Huerta Y Paula Salazar. Santiago: LOM Ediciones, 2004.
  3. Winn, Peter. Tejedores de la Revolución: Los trabajadores de Yarur y la vía chilena al socialismo. Pág. 27.
  4. Ibid, Pp. 27; 28
  5. Ibid, Pp. 126; 175.
  6. Un estudio ejemplar en este campo es el texto de Ranahit Guha: Elementary Aspects of pesasant insurgency, libro que se dedica al análisis de la historia de los levantamientos sociales en la India durante los siglo XVIII y XIX.
  7. El artículo fue publicado por la revista International Labor and Working Class History 14/15 (Primavera de 1979). La referencia fue tomada de Winn, Peter. Tejedores de la Revolución …, 2004. Pp. 61-64.
  8. Ibid, Pág. 26.
  9. Ibid, Pág. 20.
  10. Ibid, Pág. 26.
  11. Ibid, Pp.195, 196.
  12. Ibid, Pág. 200.
  13. Ibid, Pág. 201.
  14. Ibid, Pág. 202.
  15. Ibid, Pp. 288; 292.
  16. Ibid, Pág. 200.
  17. Ibid, Pág. 322.
  18. Ibid, Pág. 311.
  19. Ibid, Pág. 201.
  20. Ibid, Pág. 86,94, 209.