El régimen nacional socialista buscaba construir un tipo de sujeto específico que reflejara la comunidad del pueblo alemán­. Todos debían ser el espejo de una raza aria colectiva —el pueblo y la nación—, y no un individuo particular auto determinado. Esta búsqueda por inyectar la comunidad en el sujeto se implementó en casi todos los aspectos de la existencia humana, empezando por adoctrinar a los más pequeños. Las formas en que estos eran formados en el nacional socialismo se pueden estudiar a partir de la cultura material de las aulas durante el tercer Reich. Con ello en mente, en ésta columna se analizará el libro para niños de Elvira Bauer, en el cual se reflejó el tipo de sujeto específico que se buscaba establecer, a la vez que da cuenta de los mecanismos y simbolismos usados con el fin de crear personas con mentes homogéneas.

Representaciones raciales típicas del alemán y el judío. Desde la belleza hasta la postura resaltan las características morales de uno y otro.

Bauer, profesora de kindergarten, publicó en 1936 el libro No confíes en un zorro en un claro verde ni en ningún juramento de un Judio1. Este aporte al régimen es diciente de la participación que el profesorado tuvo en el Reich, con la cual la institución educativa reflejaba, a la vez que inculcaba, la sociedad de hombres homogéneos. En efecto, el caso de Bauer no es aislado, sino que forma parte de una ferviente actividad del personal educativo con el nacional socialismo. Así, la alianza fungía como un mecanismo clave para la reproducción del régimen. Ello se refuerza con la vida de la autora, quien finalizó el libro en 1934, con 18 años, lo cual indica que ella misma fue influenciada por una maquinaria estructurante de la población y los sujetos, la cual era desplegada por el partido con apoyo de amplios sectores sociales. A su vez, la editorial y los subsecuentes sistemas de circulación del libro reflejan la estructura utilizada por los nazis para estructurar a la población en determinados sujetos. El libro fue publicado por el periódico semanal antisemita Der Stürmer, propiedad de Julius Streicher, un político nacional socialista de gigantesca importancia. Streicher fue un férreo exponente del antisemitismo desde finales de la primera guerra mundial y uno de los primeros miembros del partido Nacional Socialista. Del libro se se imprimieron unos 100,000 ejemplares2, los cuales se repartieron en colegios de primaria y parvularios, además de ser entregados gratuitamente en algunas organizaciones del partido. La publicación y circulación de información y conocimiento requería del aval, de manera directa o indirecta, del régimen. Esto demuestra que los mecanismos de adoctrinamiento del libro comenzaban y eran reforzados por la estructura social que se buscaba imponer.

Así pues, dicho libro pretendía inculcar, a los niños que comenzaban el proceso de la lectura, la ideología nazi de razas y odio a los judíos. De este modo, se construía una visión del mundo según la cual existían diversas razas biológicas con capacidades sociales, físicas y mentales específicas. Los nacionalsocialistas consideraban que cada raza se había organizado alrededor de uno o varios Estados nación. Entre todas ellas, los arios eran superiores y por lo tanto resultaba inexorable su supremacía global. Los alemanes, máxima encarnación de los arios, debían ejecutar aquel destino manifiesto. Sus enemigos inmediatos, en cambio, eran las razas que amenazaban directamente el pueblo alemán, entre las cuales los judíos conformaban el mayor peligro de contaminación y, por lo tanto, debilidad.

La carátula del libro. Se ve un zorro malicioso sobre un claro verde y una típica representación nazi de un judío

Por otro lado, en la carátula del libro se lee: un libro de imágenes para grandes y pequeños, lo cual invita a los padres y a los maestros a formar a los más jóvenes en la ideología nazi (inzquierda)3 Siguiendo esa misma lógica, el contenido es presentado por una serie de imágenes explícitas que son explicadas a través de un breve texto que no deja margen para la interpretación ni la reflexión. Éste aclara de forma unívoca quiénes son, cómo son y cómo deben actuar los judíos y los alemanes. Para facilitar la comunicación con los infantes, el texto es rimado, sencillo, claro, con tono alegre y emocional, lo cual refleja la aversión generalizada del régimen contra la racionalidad, en pos de valorar la experiencia física y emocional4. El intelecto atenta contra el sujeto homogéneo, mientras la experiencia vivida colectivamente y mistificada por un discurso sencillo pero poderoso, alimenta a la persona-comunidad. Por ello, en ningún momento son retratados en el libro personas particulares —a no ser que se trate del mismo Streicher— sino estereotipos sociales. Ello es vivificado en las imágenes II y III donde se representan respectivamente a los alemanes en relación violenta y descalificadora con los judíos.

Ahora bien, resulta claro que la raza equivale a un pueblo que lucha por la nación contra el enemigo, principalmente el judío. Todo alemán es “un hombre orgulloso que puede trabajar y luchar”, “desde el más grande hasta el más chico, todos son fornidos, vigorosos y fuertes [y] [a]man al Führer alemán”, por lo tanto, “odia[n] siempre a [los] judío[s]”, “quienes no son sus iguales”, por lo que estos “deben irse”5. En las representaciones pictóricas de las razas, los judíos aparecen siempre con cabellos oscuros, nariz grande, bolsas bajo los ojos negros, labios gordos, y usualmente calvos y de tez más oscura que la aria. En este sentido, el régimen se apropia de representaciones del antisemitismo cultural que provenían de vieja data y le impregnan un elemento biológico al carácter moral, presentado negativamente. Es así como la apariencia física racial refleja el carácter del pueblo, siendo los arios fornidos, vigorosos, trabajadores y honestos, mientras que los judíos son gordos, bajos y los “mayor[es] villano[s] de todo el imperio”6.

El desarrollo narrativo de Bauer culmina alentando a los niños a ser parte de las Juventudes Hitlerianas, grupo extracurricular conformado por jóvenes entre 10 y 18 años para luchar como pueblo ario contra los enemigos de la nación. Al parecer, ella trata dicho grupo como una manera más de hacer propaganda a las instituciones nazis que debían abarcar la totalidad de la vida en diferentes etapas y labores. Es así como Bauer da cuenta, una vez más, de los sujetos homogéneos que el régimen nazi buscaba crear, con el fin de integrar armónicamente la nación y poner fin a los problemas entre individuos por medio de la negación de la individualidad. Para ello, rechazaban profundamente la diversidad humana y privaban al hombre de campos fundamentales de libertad, creación y cambio.

Se observa un escuadrón de jóvenes mujeres pertenecientes a las Juventudes Hitlerianas, mienras el texto exhorta a la unión del pueblo en el desprecio a los judíos.

  1. Todas las traducciones son mías. Bauer, Elvira. (1936). Trau keinem Fuchs auf grüner Heid und keinem Jud auf seinem Eid. Nürnberg: Stürmer Verlag. Disponible en: https://archive.org/stream/TrauKeinemFuchsAufGrnerHeidUndKeinemJdAufSeinemEid/BauerElvira-TrauKeinemFuchsAufGruenerHeidUndKeinemJudBeiSeinemEid193646S.Scan_djvu.txt
  2. Bytwerk, Randall. (2015).  Trust No Fox on his Green Heath And No Jew on his Oath. In: German Propaganda Archive. Calvin college: Michigan.
  3.  Bauer, Elvira. (1936). Trau keinem Fuchs auf grüner Heid und keinem Jud auf seinem Eid.
  4.  Welch, David. (2004). “Nazi Propaganda and the Volksgemeinschaft: Constructing a People’s Community.”Journal of Contemporary History 39,no.2: 213-238.
  5.  Bauer, Elvira. (1936). Trau keinem Fuchs auf grüner Heid und keinem Jud auf seinem Eid
  6. Bauer, Elvira. (1936). Trau keinem Fuchs auf grüner Heid und keinem Jud auf seinem Eid.