El 17 de noviembre de 2016 el grupo Historias para lo que viene, dedicado a la difusión pública de problemas históricos, presentó un video en el que la profesora Jane Carruthers (de la Universidad de Sudáfrica) reflexionaba sobre el plebiscito por la paz a partir de la experiencia sudafricana. En su video, la profesora resalta el valor que tuvo la presidencia de F. W. De Klerk (1989-1994) en la desintegración del gobierno del apartheid, pues De Klerk decidió compartir el poder con el Congreso Nacional Africano (CNA) y también liderar la propuesta de la consulta exclusiva para blancos sobre las negociaciones entre el gobierno y el CNA. Aunque el mensaje de la profesora concluye con el fomento al diálogo y la esperanza, una idea mucho más profunda subyace en su interpretación de la historia. Y hemos visto esta idea durante los últimos días en varias partes del mundo: es la idea de que la historia todavía la hacen las grandes personalidades.

El siglo XX es recordado como el siglo de la consolidación de los Estados-Nación en todo el mundo. Con la oleada de independencias en la descolonización de África y Asia se consolidaron la mayoría de países que hoy en día existen. Esta consolidación del modelo Estado-nación, aunque heterogénea en términos ideológicos, mantuvo un esquema de centralización del poder que se manifestó en los jefes de Estado y jefes de Gobierno. Reyes, presidentes, primeros ministros o secretarios, estos líderes representan naciones enteras y se convierten en símbolos de una identidad concreta. Sin embargo, esta representación no solo se queda en la política del presente, sino que afecta profundamente las interpretaciones del pasado.

Iniciando el siglo XXI, muchas de las figuras centrales (jefes de Estado) del siglo XX han empezado a fallecer1. Y en un ejercicio de memoria, el reconocimiento a estas figuras ha transformado la forma como recordamos la historia2. Parece ser que estas figuras son ahora el motor del cambio en la historia. Un ejemplo de esto es la forma como se conmemoró a Fidel Castro, el eterno líder de la Revolución Cubana, quien murió el 25 de noviembre de 2016. Su papel político en la reconfiguración de la Cuba revolucionaria, como cabeza administrativa, ha dado paso a que se entienda la Revolución como producto de su propia voluntad. Vale la pena recordar que Castro no se tomó solo el poder, sino que hizo parte de un proceso de mayor envergadura en el que participaron toda clase de personas. El hecho de que se le conceda el título de padre e incluso de líder absoluto, pasa también por las políticas de gobierno de la misma administración actual de la isla 3.

Es peligroso regresar a la historia de bronce, la de los grandes héroes conmemorados en estatuas. Aunque la agencia individual tiene un papel importante en los procesos históricos, no podemos olvidar que en las grandes transformaciones sociales participa mucha gente.Es peligroso regresar a la historia de bronce, la de los grandes héroes conmemorados en estatuas. Aunque la agencia individual tiene un papel importante en los procesos históricos, no podemos olvidar que en las grandes transformaciones sociales participa mucha gente. Esta oleada de elitización de la historia obedece a una forma de política que entiende el destino (y gobierno) de las naciones como responsabilidad de unas pocas personas. Esta es una de las razones por las cuales se le otorga a Juan Manuel Santos el Premio Nobel de paz por “sus esfuerzos de establecer paz entre los colombianos”, y no se reconoce a las decenas de organizaciones sociales que desde casi el inicio mismo del conflicto han estado exigiendo negociaciones entre el gobierno y la insurgencia. Al ser Santos presidente y poder contar con las facultades institucionales para establecer el diálogo, recibe el reconocimiento. Sucede de la misma manera con De Klerk y su consulta exclusivamente blanca; otro presidente que recibió el Nobel de paz en 1993. Resaltar de manera absoluta el valor de estos líderes por establecer un diálogo implica desconocer la agencia al resto de las personas que participan del proceso. Dicho de otra forma, un sector social importante que había reclamado cambio mucho antes que ellos, resulta invisibilizado; ya sean las organizaciones sociales colombianas o el movimiento anti-apartheid. Por el contrario, se destacan y sobrevaloran las facultades de una minoría, que solo fue capaz de hacer ‘lo que hizo’ por su misma condición institucionalizada, es decir, por hacer parte justamente de una red más grande que ellos y que parecería permanecer oculta bajo esta lógica.

Aunque la historia profesional haya rechazado las interpretaciones elitistas de la historia hace ya un siglo, hoy en día las visiones individualistas del pasado son muy populares.Los historiadores debemos estar atentos a cómo el presente cambia la forma en la que recordamos el pasado. Las transformaciones históricas obedecen a cambios sociales de gran envergadura donde la participación individual es solo una de sus dimensiones; y tanto líderes, como el resto de las poblaciones, tienen un papel activo. Aunque la historia profesional haya rechazado las interpretaciones elitistas de la historia hace ya un siglo, hoy en día las visiones individualistas del pasado son muy populares, lo cual puede ser un indicador de la ¿poca? incidencia que tiene la academia en el espacio público. Si no estamos atentos a esta interpretación elitista de la historia, a reconocer que son relatos políticos construidos fuera de la academia y a estar dispuestos a salir de la misma para cambiarlos, pronto veremos que el pasado se empieza a perfilar como un escenario donde solo una minoría concreta tiene agencia. Y por más libros que se escriban después al respecto, vamos a enfrentarnos a la narración de un mundo en la que se dice que unas cuantas personas moldearon nuestro pasado y otras cuantas moldearán nuestro futuro.

Bibliografía

  • Perez, Louis. “Fidel Castro: A Life – and Death – In context” NACLA. Reporting on the Americas since 1967. (Revisado 18/12/2016)
  1. Otro caso particular fue la muerte de Nelson Mandela el 5 de diciembre de 2013. Su conmemoración duró diez días y causó un debate público enorme sobre su legado.
  2.  Estas grandes figuras son tanto líderes como aquellos de la oposición, que muchas veces también es individualizada.
  3. Véase por ejemplo el artículo de Louis Pérez https://nacla.org/news/2016/11/29/fidel-castro-life%E2%80%94-and-death%E2%80%94-context